Capítulo #2
Sin Respuestas
-¿Y bien Xelloss, cómo van las cosas con Ame?- Preguntó Zellas mientras permanecía recostada en un sillón fumando un cigarrillo para no perder la costumbre.
-Pues...
digamos que tendré que ocuparme de ella algunas horas extras
debido al incidente de... ayer-
-Je...-
Zellas sonrió al tiempo que le dió una fumada al cigarrillo.
Ésa niña es bastante testaruda ¿Eh?-
-...
un poco...si...-
-Bueno,
pero no es de extrañarse, no debe ser nada fácil ser mitad
mazoku, mitad ryuuzoku... uno no puede saber qué mitad de ella
reaccionará.-
Xelloss
guardó silencio mientras se rascaba la cabeza.
-Además
todavía es una niña, no tiene más de 500 años.-
Zellas agregó.
-Zellas-sama...-
dijo Xel en un tono inseguro, -Aún no logro entender...-
-Dime.-
Juu Ou se reincorporó en su sillón.
-Pues...
si ésta chica representa tantos problemas, si no sabemos del
lado de quién está ni como vaya a reaccionar, si es tan
niña... ¿Por... por qué profesa tanto interés por ella...?-
Zellas
rió divertida.
-Sore
wa himitsu desu Xel, je, je. Además, admito que representa un
pequeño saco de problemas pero...-
-¿Pero...?-
-¡Para
éso te tengo a ti!- Sonrió.
Xelloss
sólo guardó silencio mirando a su señora con una gota sobre la
cabeza.
-Gomen
nasai Filia-
Los
ojos color rubí de Ame se reflejaron en las brillantes tablas de
madera del piso de la cabaña.
-No
debí salir ayer sin despedirme- continuó.-Después de lo amable
que has sido conmigo, fué una falta de educación dejarte ayer
con el té preparado y lo demás. Pero es sólo que... bueno,
recordé que tenía algo muy importante que hacer y...-
-¡No
hay problema!- Filia le dirigió una dulce sonrisa.
Ame
parpadeó sorprendida, en realidad no esperaba que Filia lo
tomara así después de lo interesada que había estado por ella
el día anterior. Ni siquiera le había preguntado qué era eso
de tanta importancia que había ocasionado que se marchara así
como así.
Y no,
no era que Filia hubiera perdido el interés por Ame; después de
todo era una ryuuzoku como ella, claro, una especie de dragón
que jamás había visto antes, pero ahora, los pensamientos del
dragón dorado estaban ocupados en otros asuntos, otros asuntos
casualmente también relacionados con dragones...
Filia
no podía dejar de pensar en lo que había pasado anoche y lo que
lo había provocado:
Después
de que Valgarv se hubiera desmayad y de que Filia se hubiera
recuperado de la impresión rápidamente la sacerdotisa lo
cubrió con su capa y se las arregló para recostarlo en un
sillón.
Una
vez hecho esto cambió su capa por un cobertor sin poder evitar
sonrojarse al procurar no ver más allá de lo que
debía.
Fué
cuando el dragón antiguo lentamente comenzó a abrir sus ojos
dorados.
Filia
ante ésto retrocedió sonrojándose.
Val
no estaba del todo despierto todavía.
-¿Fi...
Filia?-
Filia
volvió a tomar conciencia y se acercó de nuevo.
-¿Valgarv?-
-Filia...
dime... ¿Qué pasó?-
A la
chica dragón le salió una gota en la cabeza y rió dulcemente.
Ji, ji, bueno... todo depende de qué estemos hablando.-
-¿Eh...?-
Dijo Val ya más despierto.
Filia
se hincó al lado del sillón donde estaba acostado Valgarv y lo
miró por unos instantes.
-Dime...
¿Recuerdas algo?.-
Val
también miró a Filia repitiendo débilmente sus palabras.
-¿Que si recuerdo algo?.-
La
chica asintió con la cabeza.
-No...
no lo sé...- Respondió. Todo... todo está muy confuso,
tengo nombres y cosas en la cabeza que no logro relacionar y...-
-No te presiones- Le tranquilizó ella mientras acariciaba su frente.
Después
de haber convivido con él alrededor de un año o más le había
llegado a tomar cariño.
Dejando
de lado todo el incidente de Dark Star y todo lo que había
ocurrido antes, él había sido su única compañía durante un
buen tiempo.
Sin
duda le quería, le quería como una madre a su hijo. Ella se
había propuesto que le daría otro tipo de vida a Val, cuidaría
de él y haría que todo ése odio y rencores desaparecieran por
completo.
Estaba
dispuesta a hacer una persona diferente de él.
Pero
ahora, tenía sentimientos muy extraños.
Ahí
le tenía, a ése malvado mazoku que tantos problemas le había
causado a ella, Lina y el resto, que incluso la llegase a tomar
como rehén alguna vez. Aquél ser lleno de odio hacia todo lo
que le rodeaba, que estaba tan solo que no conocía el amor.
Pero
al mismo tiempo, ahí estaba el mismo ser, ése bebé tan dulce y
tierno que sería incapaz de hacer daño alguno y sobre todo, que
había estado con ella desde que Gravos y Jiras se marcharon.
Claro,
después de todo ella se los había pedido. No quería que se
sintieran atados a ella de ninguna manera y sentía que era justo
que ellos ya emprendieran su camino, sabía que ya habían
aprendido la lección.
Y
desde el momento que ellos partieron, todo lo había compartido
con Val-chan, desde luego, sólo era un bebé pero desde que
había dejado de tener noticia alguna de Lina, Gourry y los
demás él se había convertido en su única familia.
Ahí
le tenía, frente a frente, con la luz de la luna reflejándose
en sus pupilas doradas mientras ella le hacía caricias, los dos,
mirándose a los ojos.
No
sabía como sería todo de ahora en adelante que él había
recuperado su edad, pero el afecto que sentía por él, era mucho
más fuerte que cualquier otro sentimiento.
Súbitamente
el silencio se vió roto por la voz de Valgarv.
-Filia...yo...bueno...-
-¿Si?-
-Pues...
esto... tengo algo de hambre...-
-Filia
parpadeó sorprendida ante el comentario sin quitarle un momento
la vista de encima.
-¿Dije
algo?- Preguntó el extrañado.
Y
Filia estalló en carcajadas que pronto se contagiaron a Val.
Je, je, disculpa- Dijo secándose las lágrimas de la risa.
Ahora mismo te preparo algo de comer, je, je, veo que tus
hábitos alimenticios es algo que no ha cambiado en lo absoluto.-
Y los
dos echaron a reir de nuevo.
-Filia...-
La
voz de Ame trajo de vuelta al presente al dragón dorado.
-¿Eh?-
-Déjame
compensarte lo de ayer.-
-No
Ame, ya te dije que no te preocupes.-
-¡Claro
que no!, ¡No es correcto lo que hice después de la hospitalidad
que me brindaste!, ¡Ya te lo dije!.- Se puso de pie.
-Ame...-
Filia la observó sorprendida.
-En
ésta ocasión YO prepararé el té.-
-Pero...-
Y una
vez más fue interrumpida.
-¡Nada
de eso!, ¡Tú déjalo todo en mis manos!- y se apuntó con el
dedo pulgar. -¡Confía en mí! ¿De acuerdo?- Le guiñó un ojo
y se metió a la cocina.
Filia
sólo suspiró divertida mientras ponía sus brazos detrás de la
cabeza acomodándose en el sillón.
Ame
entró a la cocina que tenía ésa misma apariencia de casa de
juguete que tenía todo el lugar, llena de macetas con flores,
más ventanas y una puerta que daba a la parte de atrás de la
cabaña. Todo decorado de la manera más dulce que se pudiera
imaginar alguien.
-¡Bien,
manos a la obra!-
Y
dicho esto Ame comenzó a revolver estantes y cajones para
encontrar todo lo que necesitaría, pero todavía le faltaba el
ingrediente principal, el té.
-¡Perfecto!,
¡Aquí está!- Dijo satisfecha al abrir una enorme alacena.
Oooh, creo que ahora tenemos otro pequeño problema- Y se
llevó la mano atrás de la cabeza mientras veía la enorme
cantidad de variedades, colores y sabores de tés que había
frente a ella.
Sin
darse cuenta, alguien había abierto la puerta trasera y se
encontraba ahí parado observándola sin decir una sola palabra.
Estaba
maravillado con la chica y la repasaba detalle por detalle.
Su
piel clara, su cabello azul oscuro peinado en dos largas colas de
caballo que llegaban a la cintura, su chaqueta y falda morados,
la blusa era color crema y la capa al igual que las hombreras,
botas, brazaletes y pechera era de un negro brillante.
Sus
ojos eran rojos, justo como el adorno que llevaba en la frente y
las joyas que llevaba en su pechera, y justo también como la
cinta que llevaba atada en la cola.
Ésa
cola fue lo que más llamó su atención, era una cola de dagón
común y corriente, de un tono morado oscuro, pero lo que a él
le divertía era lo tierna que se veía Ame mientras decidía que
té tomar, inconscientemente su cola se movía de un lado a otro
como quien tamborilea con los dedos cuando está nervioso.
-Mmmhhh,
¿Manzanilla?... nah... ¿Tila?... nah... ¿Hierbabuena?...
nah... ¿Limón?... nah... Revisaba envase por envase y ya
tenía las dos manos más que llenas con tés.
-Cielos...
me pregunto qué té querrá tomar Filia en éstos momentos...-
-¿Por
qué no intentas con zarzamora?-
-¡Claro,
eso nos vendría bien!, ¡Qué buena sugerencia, gracias ^_^!- Y
le sonrió al que estaba parado en la puerta, sólo para darse
cuenta de lo que había hecho.
-¡¡¡¡AAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH!!!!-
Pegó un salto más asustada que Lina cuando ve a su hermana.
-¡AME!,
¿¡AME QUÉ OCURRE?!-
Filia
entró corriendo a la cocina para encontrarse con el dragón
oscuro sentado en el piso aferrada a los tés y temblando de
nervios.-
-Ame,
¿Estás bien?.-
-¿Qu...
quién... rrr... rayos eres... t...tú...?- Señaló al chico que
seguía parado en la puerta bastante sorprendido.
-¡Valtier!-
Exclamó la sacerdotisa. -¿Por qué la asustaste de ésa
manera?-
-Yo
pensé que ya me había visto.-
-¡Vuelve
a hacer eso y tendrás que pagarme el cardiólogo!- Le dijo Ame
muy indignada.
-Disculpa,
creo que no nos han presentado.- Y le tendió la mano a Ame que
seguía en el piso. Soy Valtier-
Ame
le dio la mano algo desconfiada. Ame Darknight.- Y se puso
de pie de nuevo.
Val
tuvo una sensación muy extraña cuando Ame le dió la mano, como
si algo en su interior despertara, Ame por su parte sintió algo
similar, una energía que no sabía como describir.
-Oigan...
chicos.-
-Ah
si, disculpa Filia, déjame recoger todo este desorden- Le
sonrió Ame.
-Yo
te ayudo, también fué culpa mía.-
-Pero
es mi cocina, no lo olviden.- Bromeó Filia
Los
tres rieron mientras recogían el desorden.
Minutos
después ya se encontraban los tres en la sala tomando té con
galletas (¡Al fin!).
-Vaya,
debo decir que no preparas el té nada mal Ame- comentó Valtier.
-Gracias,
es una de mis especialidades.- Respondió orgullosa.
-Creo
que es incluso mejor que él que hace Filia-
Ame y
Val rieron
-¡Val-chan!-
Le dijo Filia algo molesta.
-Je,
je, je ¿Qué hay de malo con decir la verdad?- Le dijo el.
-Val-chan..,
otra vez ése nombre... Pero yo pensé que el bebé que ví ayer
había sido...- Pensó Ame mientras volteaba a ver el lugar
donde estaba la cuna, ahora vacío.
-No...
no logro entenderlo... ¿Éste chico es el bebé que estaba ayer
aquí?, ¿Deberé preguntarle a Fi...?-
-¡Ame!, ¡Mira la hora!, dijiste que te tenías que ir temprano.
-¿Eh?...
¡Diablos!, ¡De nuevo me tengo que ir!. Se tomó lo que le
quedaba de té y galletas en un sorbo y un bocado ante los ojos
atónitos de los dos dragones.
-¡Gracias
por todo Filia, Valtier!- se puso de pie y se disponía a salir
cuando Val la detuvo.
-¡Ame
espera!-
-¿Eh?-
-Yo...
bueno, ¿Podrías volver pronto?-
Ame
levantó una ceja extrañada, iba a preguntar el por qué de la
invitación pero no había tiempo.
-¡Claro!,
¡Nos vemos!.- Y salió corriendo.
Ya en
Wolf Pack Island.
-¿Ame?,
¡¿Ame?!, Mira que si volviste a escapar...-
-¡Aquí
estoy Xel-kun!- Ame salió de la nada.
-Vaya,
vaya, hoy estás de buen humor.-
-¡Si!-
Asintió Ame mientras apresuraba a Xel a continuar con el
programa de estudios.
-Oye...-Le
puso la mano en la frente a la chica. -¿Te sientes bien?.
¿Comiste algo que te hizo daño?.-
-¿Eeh...?.
No, no te preocupes; mientras más pronto empecemos más pronto
terminaremos ¿No?.-
Xelloss
la miró perplejo. Bueno, empecemos antes de que te
arrepientas.-
-Hai!- Ame le sonrió ampliamente.