Filia y Xelloss permanecían mirándose el uno al otro, incapaces de decir nada. El ambiente que se sentía era extraño... algo tenso... pero al mismo tiempo tranquilo.
-¡Por
ahí no!.-
-¿Y
por qué no?.-
-Tengo
un mal presentimiento...-
-¡Tú
y tus manías extrañas!. Y luego no quieres que te diga que eres
rara...-
-¡¡GRRRRRRR!!.
¡Al menos podrías hacerme caso por ésta vez!.
-¡¡Hey!!,
¡¿Qué te propones?!. ¡Suéltame o nos vamos a caeeeeeeer!.
¡¡THUD!!.
Ambos
dragones salieron de entre unos árboles sólo para caer frente a
Xelloss y Filia, quiénes reaccionaron enseguida.
-¡¿AME-CHAN?!.-
-¿¡VAL-CHAN?!.-
Ame
levantó la mirada sobresaltada al tiempo que escuchó la voz de
Filia. Pero ya era muy tarde.
-¡¿Conoces
a Ame, Namagomi?!.- Dijo Filia al instante.
-¡Por
favor!, ¡La conozco como a la palma de mi mano...!. ¡Un
segundo!. ¿Cómo es que TÚ conoces a Ame?.-
Val
miraba como los dos trataban de entenderse y luego miró a Ame,
quien trataba de escabullirse de la escena aprovechando la
conmoción.
Al
momento se paró y corrió tras ella.
-¿A
dónde crees que vas?.-
-Je,
je... bueno... verás Val... yo...-
-¡¿No
te das cuenta de que éste hombre dice que te conoce?!.-
Ame
estampó toda su cara contra el piso.
-¡Ame
Darknight Metallium!, ¡Ven aquí ahora mismo!.-
La
voz del mazoku hizo estremecerse a la pobre media dragón, que
con el rabo entre las piernas acudió donde Xelloss. Antes de que
el pudiera continuar con su regaño fué interrumpido por Filia
que estaba más alterada que de costumbre.
-¡¿METALLIUM
DIJISTE?!, ¡¡NO ME DIGAS QUE ELLA ES OTRA DE LAS BESTIAS DE JUU
OU!!.-
Xelloss
la hizo a un lado algo exasperado y tratando de quitarle
importancia al asunto le respondió.
-Yo
que tú tendría más cuidado al referirme así a una Dark Lady.
Y si, Ame también lo es, ahora...- Suspiró.
¿Podrías
dejarme hablar con ella?.-
-¡¡Nada
de éso!!, ¡¡Yo hablaré con ella primero!!.- Dijo a ryuuzoku
dando un paso adelante y plantándose frente a Ame.
-¡¡Así
que todo ésto ha sido un plan tuyo y de los demonios!!,
¡¡Val-chan y yo confiamos y...!!-
-Uh...
¿Podrías repetir éso Filia-san?- Dijo Xel en su tono
acostumbrado.
-¡¡Qué
confiamos en ella y...-
-¡No!,
¡Eso no!.-
Entonces
el dragón antiguo se integró a la discusión.
-¿Le
importaría a alguien explicarme qué pasa aquí?.-
Ame
lo tomó del brazo nerviosa y con una gota en la cabeza.
-En
verdad Val-chan... no creo que sea conveniente.-
Pero
al escuchar el nombre del chico Xel abrió los ojos y con
dirigió una mirada asesina a Valtier.
-Con
que Val-chan... ¿Eh?.-
Filia
rápidamente entendió la situación y se interpuso entre ambos.
-¡¡Déjalo
en paz demonio!!, ¡¡Val no tiene nada que ver en ésto!!.-
La
mirada de Xelloss se llenó aún más de malicia.
-No
tiene nada que ver... yo no opino lo mismo. Tu bien deberías
saberlo, me extraña que lo conservaras.-
Ame y
Valtier miraban todo cada vez más confundidos.
-¡Eso
no es nada que te importe!, ¡Ocúpate de tus asuntos!, ¡No
queda más de Valgarv en él!.-
-¿Valgarv...?.-
Pensó el dragón antiguo. Por alguna razón ése nombre le
sonaba bastante familiar.
-¿Y
que te hace pensar éso?.- Dijo Xel tratando de molestar aún
más a la chica.
Filia
se veía como si fuera a estallar y eso se podía saber con sólo
mirar su cola y su expresión, parecía como si de nuevo fuera a
usar a Mazo-sama con Xelloss pero...
-Perfecto,
vámonos de aquí Val-chan. No tenemos porque permanecer más
tiempo con ellos.- Filia se dió la vuelta y comenzó a alejarse
no sin antes dirigirle una última mirada resentida a Ame.
Valtier,
aún sin comprender vió como Ame bajaba la cabeza ante la mirada
de la ryuuzoku y se puso en marcha dispuesto a seguir a Filia.
-¡Adiós!,
¡¡Que tengan un buen día ^_^!!.- Les gritó Xelloss mientras
ondeaba la mano.
Una
vez que se habían perdido en la distancia se giró y miró a Ame
muy molesto.
-Bien,
supongo que tendrás bastante que explicarme respecto a ésto.-
En
otro lugar muy lejano, podemos ver la figura de un chico de unos
19 años. Es bastante alto y lleva el cabello de color morado
oscuro recogido en una cola de caballo que le llega a la mitad de
la espalda, el fleco le cubre toda la mitad derecha de la cara
dejando ver sólo uno de sus ojos azules. Es blanco, muy blanco y
tiene una expresión seria y fría. Su atuendo consiste en un
pantalón marrón oscuro, una camisa de manga larga azul marino y
una capa con capucha, también marrón oscuro. Trae unos guantes
azules y los típicos zapatos raros de Slayers, de
color negro. La capa está abrochada por un prendedor plateado
con una joya triangular de color morado.
-¿Así
que tu eres Nast....?.-
-Hai.-
-Vaya...
un placer conocerte Nast, yo soy Sherra.-
El
mazoku le da la mano algo desconfiado.
Sherra
entonces se da la vuelta y comienza a admirar el salón donde
están.
-Éste
lugar no ha cambiado mucho desde que me fui.-
Nast
la mira sin decir palabra alguna, entonces ella se voltea y lo
mira extrañada.
-¿Llevas
mucho tiempo con Lord Dynast?.-
Nast
asintió con la cabeza.
-Exactamente
el mismo tiempo que tu.-
Sherra
se le acercó desconcertada.
-¿Entonces
cómo es que no nos conocíamos?.-
-Pues...
digamos que soy una especie de espía. Soy desconocido para casi
todos, pero a raíz de la muerte de Grau, Grou y la tuya,
Dynast-sama decidió que sería conveniente que yo le sirviera
por mientras.-
-Ya
veo... ¿Entonces tú eres su sacerdote?.-
Nast
alzó los ojos tratando de encontrar una respuesta.
-Si,
se podría decir...-
Sherra
entrejuntó las cejas en señal de que no entendía bien.
-Pues
mira...- Prosiguió el mazoku. No tengo un rango fijo así
como sacerdote o general... no aún. Así que se podría decir
que soy ambos y ninguno al mismo tiempo.-
Sherra
soltó una risita al tiempo que le pasaba la mano sobre el
hombro.
-¿Sabes
Nast-kun?, me parece que nos vamos a llevar bien ^_^.-
Nast
sólo la miró extrañado sonrojándose un poco.
Ame
lloraba desconsolada mientras hablaba con Xelloss en un salón
del palacio.
-¡¿Por
qué?!. ¡Respóndeme!.-
El
demonio se veía más que molesto, y además un tanto preocupado.
-Ame,
bien sabes que eres un demonio. ¡Los demonios no se relacionan
ni por equivocación con los dioses!.-
-¡Mira
quién lo dice!. ¡Al parecer tu ya conocías a Filia!.-
Xelloss
más molesto aún, le respondió:
-¡¡Éso
es un asunto totalmente aparte!!, ¡¡Nada que te interese!!.-
Ame
no paraba de llorar, entonces se paró de la silla donde estaba
sentada y se acercó más a Xelloss.
-Y
entonces ¿¡Qué conmigo!?. ¡Yo también soy mitad ryuuzoku!.-
-Tal
vez, pero vives con demonios, trabajas con demonios y eres más
demonio que dragón. Además, tú misma lo viste, Filia no quiere
saber más de ti.-
Ame
cerró los ojos tratando de contener las lágrimas.
-Mira
Ame-chan, todo esto sería más sencillo si desde un principio me
lo hubieras contado. Por ahora tienes prohibido volver a ver a
cualquiera de los dos, y ni una palabra de ésto a Zellas-sama si
no quieres meterte en más líos. -
Ame
retrocedió rompiendo en llanto de nuevo.
-¡Tú
nunca lo hubieras entendido!. ¡¡Tú jamás me entiendes
Xelloss!!. ¡¡No te interesa entenderme!!.-Y salió corriendo
del lugar sin dejar de llorar.
El
mazoku permaneció parado en el mismo lugar y bajó la cabeza
murmurando.
-Te
entiendo Ame-chan...pero eres demasiado testaruda.-
En
casa de Filia las cosas no eran para menos. Valtier seguía
exigiendo una explicación que la ryuuzoku, por mucho que lo
quisiera no le podía dar. Mientras pensaba como hacerlo entender
caminaba de un lado a otro del lugar hablando mil cosas.
-¡Claro!,
¡Era de esperarse de un tipo como él!, ¡Al fin y al cabo
demonio!, ¡Y de Ame!, ¡Tan buena que se veía...!, ¡Bien
Filia!, ¡Qué esto te sirva para no ser tan confiada con la
gente!...-
-Uh...
Filia...-
-¡¿QUÉ?!.-
Filia
lo miró con una expresión que hubiera superado a la de
Shabranigdo.
Val,
como veía la situación, estuvo a punto de retractarse y
responder nada. Pero no podía quedarse así.
-Es
que... bueno... aún no me has dado una razón coherente de por
qué no podré hablar más con Ame...-
Filia
respiró hondo para no soltarle un mazazo al pobre dragón.
-¡Ya
te lo dije!. ¡Un dragón jamás podrá llevarse con un
demonio!.-
-Pero...-
Filia
se dió la vuelta abatida y harta de la discusión.
-Perdóname
Val-chan... prometo explicarte algún día... cuando halle la
manera.-
Filia
salió del lugar dejando sólo y más confundido aún al pobre
dragón antiguo, que no paraba de rebuscar entre sus
pensamientos, tratando de encontrar una sola respuesta a todo lo
que había ocurrido. Y es que... ése tipo de cabello morado...
por alguna extraña razón se le hacía conocido. Y no sólo
éso, sino que también le despertaba algo de... ¿odio?...
¿resentimiento?... no sabía como definirlo. Y si a eso le
agregaba ése nombre... ¿Cómo era?... Valgarv... Tantos
pensamientos le comenzaron a provocar una migraña terrible. Se
sujetó la cabeza con ambas manos ya que el dolor era muy
intenso, pero no dejaba de pensar en lo mismo, entonces... una
imagen se antepuso a todas...
¡¿Ame?!
¡Genial!,
¡Justo ahora ella también salía!. Y cada vez entendía menos
las cosas... entonces recordó que Filia le había prohibido
mantener relación alguna con ella.
Desde
luego, eso era algo imposible... ¿Por qué?... tampoco lo
entendía. Pero algo le decía que no podía dejar a Ame así
como así. ¿Acaso se estaba enamorando...?. ¡¡NO!!, ¡De
ninguna manera!, ¡No de ésa niñita caprichosa e infantil!. ¡Y
mucho menos ahora que sabía que era una mazoku!.
La
chica en cuestión estaba en su habitación tirada en la cama.
Estaba abrazando una almohada, casi hundida en ella y miraba a la
luna llena por ventana intentando no llorar más. Habían pasado
demasiadas en sólo día y aún no terminaba de asimilarlo todo.
Cuando
por fin conocía a dragones, como ella, cuando por fin tenía la
oportunidad de hacer amistades... tenía que sucederle esto. Y
encima de todo Filia la odiaba y lo peor era... que no podría
ver más a Val.
Pensándolo
bien, ¿Ahora por que le importaba tanto eso?, cierto, se había
divertido mucho con él desde que lo conoció, sobre todo ésta
tarde, pero al fin y al cabo no era más que un pesado y un
presumido... si... -...Un adorable y pesado presumido...- dijo
suspirando.
Al
instante su cara se puso igual de roja que sus ojos.
¡¿Qué
rayos estaba diciendo?!.
Entonces
se dió una cachetada ella misma y sacudió la cabeza tratando de
despejar sus pensamientos.
De
todos modos, en las circunstancias en las que se encontraba
ahora, eso sería imposible.
Para
empezar Val parecía detestarla... no, odiarla, jamás la
miraría con otros ojos. Después, tenía prohibido cualquier
contacto con él y con Filia. Y aunque pudieran con todo ésto...
Los demonios no se relacionan ni por equivocación con los
dioses.
Dió
un suspiro de resignación y mientras continuaba pensando se
quedó dormida arrullada por los aullidos de lobos.
Y de
nuevo, en el Polo Norte, Ha Ou parecía ya tener sus propios
planes. Estaba sentado en su trono con la mirada clavada hacia el
paisaje ártico, ensimismado en sus pensamientos (parece que
ésta noche todos tienen mucho que pensar ne? ^^;;).
-Mañana...
Si
no me equivoco mañana será el día que Zellas ha esperado
tanto... por tantos años...
De cualquier modo, será conveniente esperar un poco para cualquier acción, ya después veré que todo salga tal y como lo tengo planeado. Ahora si no habrá nada que se interponga en mis planes.-