Capítulo #11
De cómo
comenzó todo
A que el título llama la atención
¿Eh?.
Bueno, a pesar de que para mí, el
título habla por sí solo, tal vez para muchos de ustedes no...
descuiden, lo entenderán después; por ahora sólo me limito a
narrar los hechos y pido disculpas anticipadas si es que lo hago
con exceso de detalle. A la historia pues.
Mientras esperábamos a que la quimera
se terminara yo volví a aislarme en la biblioteca ya que Sherra
estaba en el palacio por esos días. A estas alturas, tal vez a
muchos de ustedes les parezca ridículo el hecho de que a pesar
de vivir bajo el mismo techo, ella jamás se hubiera percatado de
mi presencia; pero así era (Sherra-chan tenía mejores cosas en
que ocupar su atención, y no pienso dar detalles, je, je...).
Como sea, yo era feliz en mi pequeño
mundo de textos y decidí aprovecharme para investigar sobre
aquél misterioso escritor, Aoi.
No hubo que salir, había suficientes
libros de historia y árboles genealógicos en la biblioteca de
Ha Ou-sama como para ponerme a buscar en otro lado, pero aún
así, no podía dar con mi objetivo.
Hojeando uno de esos libros de
historia, me encontré con un capítulo sobre la Guerra de Kouma,
más por ocio que otra cosa me puse a leerlo. No había nada
nuevo que contar en sus páginas, había sido escrito por un
mazoku y relataba con lujo de detalle los sucesos acaecidos en
dicha batalla.
Desde luego, yo no figuraba en ninguna
de las páginas, pero el resto de demonios importantes si que lo
hacían, así que se me ocurrió buscar algo obre Aoi, la Kai Ou
No Miko que acababa de conocer... ¿O no?.
Al leer, me fui dando cuenta de que en
realidad si conocía a la joven, y que de hecho la había
conocido durante la Guerra De Kouma... pero por alguna razón
desconocida, los recuerdos eran vagos y muy borrosos. Lo que más
me intrigaba, era el hecho de que si ya nos conocíamos, por qué
ella actuaba como si no lo fuera.
De algo estaba casi seguro, esa Aoi era
quien había escrito aquellos libros y no dejaría pasar otra
oportunidad para preguntárselo personalmente.
Y en realidad no tuve que esperar mucho
para saberlo; en cosa de semanas obtendría mi respuesta.
Llamaron a la puerta, Sherra andaba de
misión así que me tocaba atender.
Vengo de parte de Kai Ou-sama, a
traer el encargo que Ha Ou le había pedido.
Una sorpresa sin duda alguna, ya que yo
esperaba ir por la quimera personalmente. Abrí la puerta.
Muchas gracias, no hacia falta q Kai Ou-sama se molestara
en... ¿Aoi?.
Mi sorpresa no era para menos, frente a
mi tenía a la sacerdotisa de Deep Sea Dolphin con una niña que
no aparentaba más de doce años.
¿Y que esperabas?,
¿Que la mandaran sola?, sonrió ella, apuntando a la
niña.
¡No, no!, Pero...
pensaba ir yo por ella....
Es mucho mas simple
así... Además no es divertido viajar con ella. La
pequeña parpadeó. Había cierto vacío en su mirada y no se
veía muy... viva que digamos,
Bueno, gracias de todos
modos... ehm... no... no les gustaría pasar?, ofrecí
cortésmente, aunque la verdad es que lo único que quería era
preguntarle a Aoi sobre los libros. Ella miró a la niña y
respondió.
Bueno... tengo varias
instrucciones para dar sobre ella, y aquí hace un frío
congelante... Perfecto, iban a entrar.
¡Adelante, pasen por
favor! , me hice a un lado para que entraran,
Siéntanse como en su casa... agregué al tiempo que hacía
un ademán. Seré mazoku pero eso no me quita mi educación.
Suerte q Sherra-chan anda en una misión... Murmuré
inconscientemente.
Muchas gracias,
dijo ella empujando a la niña para que caminara. Vamos
Dai, ya buscaremos un lugar para que te sientes.
¿Dai? Parpadeé
un par de veces extrañado.
Dai Grausherra Metallium
hasta donde sé, respondió ella mientras las guiaba hasta
la sala de estar.
Vaya, hasta se
molestaron en el nombre. Dije yo, a falta de otro
comentario. Luego apunté a una habitación. Por aquí por
favor... o ¿Necesitas hablar con Ha Ou-sama personalmente?
Ella se encogió de hombros. Es
lo mismo, mientras las instrucciones le lleguen completas.
Asentí. Yo
personalmente me encargaré... Una gota rodó por mi
frente, Er... me encargaré de q algún mazoku de alto
nivel se las de... jeje... pasen, siéntense por favor. Un
poco más y me hubiera descubierto.
Aoi empujó a Dai para que se
sentara, no sin antes dirigirme una mirada de extrañeza (Y cómo
no.. je...), yo me senté y ella también.
Estas son las necesarias
para despertarla, se le debe dar una cada diez años, sacó
un frasco de entre su ropa y me lo entregó. He de mencionar que
aquel frasco salió acompañado de ciertos polvos negros que
parecían ser cenizas.
Miré el frasco, pensativo.
Una cada diez años... puedo preguntar ¿Para qué
son?.
Mantienen su carácter
estable, no quieres saber que pasa si no las toma. Aoi
sonrío, no era el momento ni el lugar pero sólo podía pensar
en lo linda que se veía cuando sonreía.
Bien, anotado.
Dije yo vagamente.
Siguiente, para
despertarla hay que darle dos.
Para
despertarla... Pensé. Eso explicaba el por qué del
comportamiento de la quimera. Asentí de nuevo.
Preferentemente con
agua, el alcohol puede causar vicio.
Otra gota. De
acuerdo... No era de extrañarse proviniendo de una quimera
de Juu Ou-sama.
Siguiente, aunque
aparente diez años su edad mental es algo mayor, va a crecer
bastante rápido durante las próximas semanas, por la salida de
la incubación.
Uh oh... Murmuré
inconscientemente, no quería imaginar lo que pasaría cuando
Sherra-chan la conociera.
No sera bueno que la
traten como a una niña, o se va a molestar.
Yo me limitaba a asentir en
silencio a todas sus indicaciones.
Por último, no olviden
que tiene sentimientos, y que si no cuidan bien de ella, puede
traicionarlos, o inventar alguna cosa creativa...
Se lo diré a Dy... al
mazoku q se lo va a informar a Ha Ou-sama, Dije tontamente
al dirigirle una mirada a Dai. Estaba tan nervioso con Aoi que no
sabía ni lo que decía.
Me miró de nuevo y agregó.
Oh, y otra cosa, Dolphin-sama no se responsabiliza mas por
las acciones de la quimera, todo depende de ustedes ahora.
De acuerdo....
Hablamos de Kai Ou-sama, no podía esperarse menos de ella.
Aoi sacó otro papel, también
lleno de cenizas que le sacudió y me lo entregó. Este se
debe entregar a Ha Ou.
Si, No pensé que
fuera correcto preguntar por las cenizas, así que simplemente
guardé el papel entre mis ropas junto con las píldoras.
Ella miró a Dai y se encogió
de hombros. De acuerdo, está en sus manos pues. Yo ya hice
lo mío. Y sonrió otra vez, esas sonrisas... sabía que
las había visto antes en otro lugar, pero... ¿Dónde?.
Sin darme cuenta a mi se me
escapó otra sonrisa, me puse de pie. Muchas gracias, te
acompaño a la puerta?.
Ella tomó la mano que yo le
había ofrecido y asintió.
Estaba nervioso, sin duda
alguna, pero debía preguntárselo. Ehm... Aoi... ¿Puedo
hacerte una pregunta?. Dije de camino a la salida y sin voltear a
verla.
Seguro.
¿Tú escribes?, me
giré para ver de nuevo esos ojos azul profundo.
Si, asintió.
Sobre... ¿Émpatas y
esas cosas?.
Ella asintió de nuevo.
Y... ¿Puedo preguntarte
por qué?, no sé de donde me salió eso, hablé sin
pensar. Quería saber lo más posible sobre ésta chica
maravillosa, quería saber por qué me traía tantos sentimientos
revueltos, quería...
Porque yo soy
empata.
Me quedé mudo, mi sorpresa
fue enorme, no sabía que decir, jamás lo hubiera pensado.
Ella me miró y sonrió.
Al menos aun no has empezado a mirarme raro je, je.
Reaccioné. ¿Eh? No,
disculpa... además, ¿Por qué debería hacerlo?.
Pregúntale a algunos de
los que lo hacen, respondió ella encogiéndose de hombros.
Sacudí la cabeza en señal de
desapruebo. Personas ignorantes... por no decir otra
palabra...
De esos nunca faltan je
je... Asintió una vez más.
Demonios, ¿Y si le preguntaba
sobre la Kouma Sensou?, ¿Sobre su pasado?, tal vez ella podría
explicarme muchas cosas. Hay otra cosa que quisiera
preguntarte. Caminé hacia ella, serio y dispuesto a
decírselo todo.
¿Si?.
Me acerqué más a ella.
¿Tu... tu...?, demonios, sabía que era una
tontería pero estaba fascinado con esta joven. Toda ella... y
tantas cosas... no lograba entender nada en esos momentos.
Ella me miró, esperando mi
pregunta.
Era una estupidez, pero se lo
diría. Jamás me había sentido así con nadie, era una de esas
cosas que no pasan todos los días. Cerré los ojos y tomé aire
para decírselo por fin. Pero al abrir mis ojos, un pensamiento,
una idea que antes había pasado por alto, me golpeó.
¿Crees que podrías salir conmigo algún
día?, ¡Es que tienes unos ojos divinos!.
¡No!, ¡Eso no era lo que yo
quería decir!. Si, tenía los ojos más hermosos que jamás
había visto pero no era eso lo que yo quería decir. Sé que si
otras palabras hubieran salido de mis labios, todo hubiera sido
diferente, pero no fue así.
Ella sonrió amablemente, pero
ya no podía embobarme con sus gestos. Oh...
Repentinamente, de la nada, sacó una mesa y me la dio por la
cabeza. No, gracias
¿Cómo demonios lo hizo?, Ni
idea, pero unos segundos después ya estaba yo doliéndome en el
helado suelo. Itaiiiiii X_x... ¿No podías simplemente
decir q no?.
Si fueras otra persona,
seguro.
Me paré tan rápido como
había caído, Obviamente molesto por el comentario. ¡¿Y
yo q te he hecho?! ¡¡Apenas nos conocimos!!, la verdad no
estaba enojado, era la primera vez que una chica me rechazaba,
si, pero mi mente estaba ocupada en otras cosas.
Conozco a los de tu
tipo, seguro que no me da toda la vida para contar a cuantas le
dijiste lo mismo que a mi.
Ah... , levanté
un dedo y enmudecí. Seguro que si Rash-chan la conociera se
hubieran llevado de maravilla.¡¡No tienes como comprobar
eso!!, repliqué tratando de ocultar mi pasado.
Eso... es lo que tu
crees. Dijo ella con una sonrisa nada parecida a las
anteriores.
Arqueé la ceja. ¿Es que ella
sabía algo?. ¿A qué te refieres?.
No lo sé, adivínalo tú. Sus sonrisas cada vez se hacían menos auténticas y yo no me iba a quedar con la duda, así que me acerqué a ella con una sonrisa similar, pero con una cara que leía ¿Habla o hago que hables. Oh, no soy del tipo q les gusten las adivinanzas, habla.
Ella se encogió de hombros sin cambiar de expresión. No soy del tipo que hablan porque las miran con malas caras.
Caí de cara al suelo. ¿Sabes
algo? No eres tan linda como aparentas. No, lo eres
muchísimo más, pensé. Lástima que las cosas tuvieran que ser
así.
Lo siento mucho señor Casanova, sonrió con cierto aire de inocencia.
Pues tú te lo
pierdes. Yo también sonreí.
Ella giró los ojos. Oh,
creo que ya me arrepiento
Pues conozco miles de
chicas que morirían por tener un mazoku como yo a su lado.
Me crucé de brazos indignado. El Nast de otro tiempo había
hablado por mí.
¿Todas a la vez? ¿O de
a una?. No era una chica nada tonta y eso era obvio.
¡Mira, si hasta sentido
del humor tienes!.
¡Mira, si hasta cerebro
tienes!.
Iba a responderle algo, pero
me quedé callado. No había caso, no lo había.
Y esa sonrisa descarada no se
borraba de su rostro. ¿Querías decir algo?.
Apreté los puños por la
impotencia, pero al fin lo único por hacer era seguir el
jueguito. Oh no, sólo que me pregunto si existirá un ser
lo suficientemente valiente como para casarse contigo.
Arqueó una ceja y puso cara
de tragedia. ¡Me has herido en el orgullo!.
Oh lo lamento tanto,
nunca fue mi intención... no espera, en realidad si que lo
era.
Oh, que pena que no lo
lograste. Y ahora que lo pienso... no creo que nunca seas capaz
de lograrlo....
Eso espero, murmuré para mis
adentros. Mientras el Nast de afuera sonreía y respondía:
No tienes tanta suerte.
O tu no tienes tanta
inteligencia, Agregó Aoi.
¡¡Para tu información
soy muchísimo mas inteligente q muchas otros mazokus!!.
Alguien que no era yo, seguía hablando por mi. Yo estaba
demasiado confundido para hablar por mi mismo.
¡Oh! ¡Si tan
inteligente eres, podrías haberte imaginado que no puedes
engañar tan fácilmente a una émpata!.
¿Engañar?, dije
yo. ¿Me había leído?.
Ella parpadeó y sólo me
soltó un Olvídalo.
No, no, anda
dímelo. Quería saber si era así.
Nada.
Dímelo, insistí.
Nada.
¡Habla, prometo no
molestarte mas!, si era así, no tendría por que mantener
el jueguito, podría decírselo y lo hablaríamos como la gente
común.
Dije que nada-
Sabía que no podría
sacárselo y mi otro yo volvió a la acción girando los ojos.Bien,
como quieras, no es como si me importara.
Ella se encogió de hombres.
Perfecto.
Guardé silencio por unos
momentos, no quería seguir peleando, quería decirle que estaba
enamorado de ella, que nada de lo que había dicho era cierto.
Tengo que irme...
Rompió el silencio. Con algo de suerte no nos volvamos a
cruzar...
Eso espero, Ja,
puras mentiras, deseaba todo lo contrario.
Ella se fue hacia la puerta y
parada en la entrada agregó algo más. ¡Oye! ¡Cierra la
puerta no sea cosa de que se te congele el ego!.
Oh no te preocupes...
Azoté la puerta lleno de frustración. Oops, lo
sientooooo... no en realidad no.... Dije para terminar con
el teatro.
Una vez su presencia había
desaparecido, me recargué en la puerta y me deslicé hasta
quedar sentado en el suelo con la mirada perdida y una sola idea
en la mente. Una idea que me había golpeado cuando ella me
había dicho por qué escribía y una idea que yo había leído
en una de mis investigaciones.
Los émpatas, no aman.