Capítulo #21
De los sueños que se mezclan con la realidad
Abrí los ojos y me encontré en un lugar que no reconocí a primera
instancia. Me llevé la mano a la cabeza que me dolía bastante y al instante que
me quité el cabello de la cara pude apreciar un par de ojos azul profundo que
me observaban con curiosidad.
¿En qué momento había tomado otra víctima como para repetir el
sueño aquél?.
“¿Dónde...?”, fueron las brillantes palabras que salieron de mi
boca.
Me miró a los ojos por un
instante. “Pensé que no ibas a despertar mas...”
Sonreí, ya no era un sueño, ahora
ella estaba ahí.
“¿Cómo te sientes?”.
Me senté en la cama y le respondí
con toda la verdad. “Confundido,
extraño, asombrado...”
“ Y recién comienza...” Rió
suavemente y luego se sentó en un borde de la cama. “Con tu permiso. Intenta
relajarte”.
Sabía que ya no estaba en mi
sueño, pero no pude evitar preguntar lo mismo. “¿Qué pasó...?”-
“No sé... ¿Desde donde no
recuerdas?”, rió de nuevo. No sé que era lo gracioso, a lo mejor ella había
tenido un sueño similar... no, era una tontería.
Me rasqué la cabeza intentando
recordar algo. “Pues... no estoy seguro, recuerdo muchas cosas pero todas
aisladas, nada conciso...”
Sé que murmuró algo pero no la
alcancé a escuchar. “Eras un asesino maniaco, matabas gente de una manera muy
distinguida por cierto... Y aún a pesar de ello no logre que me mataras”,
respondió sin borrar la sonrisa de su cara, y rió una vez más.
“¿ Y por qué habría de matarte?”,
arqueé una ceja, eran demasiadas noticias de golpe, tenía que asimilarlas.
“Nada, olvídalo”.
“¿ Puedo hacerte una pregunta y
no te ofendes?”, debo confesarlo, la curiosidad me estaba matando.
“Seguro”.
“¿ Qué... qué haces tu aquí? Es
decir... me esperaba incluso a L-sama, pero ¿Tú...?”.
Volvió a reír, ya empezaba a
acostumbrarme. “Descuida, yo tampoco me esperaba a mi misma aquí”, hizo una
pausa. “Quedaste inconsciente, y no te
iba a dejar así en medio de la calle... no soy una asesina” y murmuró otra cosa
que esta vez si escuché. “Al menos no ahora”.
Sonreí y decidí no darle
importancia, “Gracias”.
“Un gusto”.
“¿He estado molestándote por
mucho tiempo...?”, pregunté algo apenado.
“ Uh... una semana... aunque no
fue una molestia realmente... excepto porque no tenía con quien hablar”, y rió
una vez más.
No pude hacer más que disculparme
y bajar la mirada. “Lo siento...”
“Descuida”, quizá río porque no
creía que mis disculpas fueran sinceras.
“Ahhh no soy mas que un imbécil”,
sacudí la cabeza riéndome de lo patético que era.
Ella se mantuvo en silencio por
un momento mirándome. “No digas eso”.
“Oh, pero tu mejor que nadie sabes
que si lo soy”, si era la Aoi de mi sueño, debería saberlo, y si no, también.
Su risa de nuevo. “¿Y entonces
qué queda para mi?”.
La miré tratando de encontrarle
algún sentido a su risa. “¿Para ti...?”.
“¿Qué queda?”, rió de nuevo.
Me acerqué un poco a ella, no se
por qué. “Yo no veo nada malo contigo,
no sé por que dices eso...”, y le sonreí esperando que me creyera.
Al parecer funcionó, pues en
lugar de reír me miró fijamente y sonrió. “Vuelve a mirar”.
Hice lo que me dijo, me acerqué
un poco más y entrecerré los ojos, luego ladeé la cabeza como si estuviera
examinándola. Una de dos, o se me había quedado la idea de que era un niño, o
me habían dado algo para que me comportara como un idiota. “Mmmh... No,
realmente no veo nada malo en ti”.
Rió, ya se había tardado. “No
creo que lo veas a simple vista...”, se quedó en silencio por un instante. “Yo
tampoco veo nada malo en ti después de todo”.
Esta vez era mi turno de reír.
“¡¿Bromeas?! De sólo mirarme debería
darte tristeza”, reí de nuevo, “Soy... bueno, no hay palabras para
describirme...”, Entonces todo perdió su gracia y dije lo que se había
convertido en mi ‘lema’ desde aquella noche. “Debería estar muerto...”
Se quedó en silencio. “Nunca digas eso... No lo hagas...” y pude sentir su delicada
mano en mi mejilla, levantándome el rostro para verla.
Aún a pesar de mi sorpresa, pude
expresar unas cuantas palabras. “Pero... es que es la verdad... en este mismo
instante no soy mas que un bueno para nada que sólo sirve para traer
dificultades...”
Ella sonrío, adoraba esa sonrisa
y no quería que su mano se retirara de mi rostro. “¿Y yo soy lo mismo, cuál es
la diferencia?”.
“Que tú eres bonita...” Dije en
voz muy baja esperando que no me oyera, pero ya era tarde. Excelente Nast,
acabas de tirar por el desagüe todo una vez más. No hice más que desviar la
mirada y prepararme para que me abofeteara o algo así.
Y para mi sorpresa, ella sólo rió
suavemente, “Pues gracias”.
La miré y acaricié su mano
suavemente,“Es la verdad”, le dije para reafirmar que no bromeaba y le sonreí
honestamente.
Aoi bajó la cabeza y se quedó en
silencio, por unos instantes yo tampoco supe qué decir y tuve miedo de que
cualquier cosa que dijera o hiciera lo arruinara todo, como tantas veces había
ocurrido antes.
Entonces, ella levantó la cabeza
y se quedó mirándome fijamente, cada vez que veía esos ojos me perdía en ellos,
y sin darme cuenta levante mi mano hasta la altura de su mejilla, y la acaricié
apenas rozándola con el dorso de mi mano, temeroso a la que pudiera ser su
reacción.
Pero ella no hizo más que
suspirar profundamente y seguir en silencio, entonces, las palabras salieron de
mí sin darme cuenta, en un murmuro.
“Te quiero...”
“...más que a nada...”, completó
ella en un susurro.